Marcos teóricos para Servicios a domicilio

Son dos los enfoques teóricos utilizados como referencia para el tratamiento psicológico o psicoterapia de niños, niñas y jóvenes

1.- Psicoterapia cognitiva – conductual :

Este enfoque opera sobre las conductas, los pensamientos, las emociones y las respuestas fisiológicas disfuncionales del paciente, se apoya en 4 pilares teóricos básicos: los aprendizajes clásico, operante, social y cognitivo.

Consta de 3 fases o etapas:

1.- Evaluación: Se examina cuidadosamente el caso mediante la entrevista y observación clínicas, registros, autoregistros y diversos instrumentos estandarizados. Se formulan hipótesis acerca de los problemas que presenta el niño/a o joven y se trazan los objetivos del tratamiento.

2.- Intervención: Se emplean técnicas terapéuticas orientadas al logro de los objetivos planteados.

3.- Seguimiento: Se evalúa la efectividad del programa terapéutico en el mediano y largo plazo y se realizan los ajustes necesarios para el mantenimiento de los cambios positivos.

El tratamiento de niños con trastornos emocionales y / o comportamentales va dirigido en sentido general, a lograr el equilibrio y bienestar psicológico del niño, para ello debe dotársele de recursos psicológicos que favorezcan su adecuación emocional y adaptación a los contextos ambientales en los que se desenvuelve; tratar de eliminar o al menos disminuir ansiedades, culpas, estados de tensión interna que dificultan esta adecuación.

Peculiaridades posee la psicoterapia infantil:

La psicoterapia infantil, como rama aplicada del conocimiento psicológico, lleva implícitos aspectos esencialmente diferentes a la psicoterapia de adultos.

El niño psíquicamente alterado por lo regular, no posee conciencia de ello, este es conducido a la consulta por sus padres, no porque tenga interés ni demande ser atendido. Al no ser consciente de su problemática, tampoco conoce los posibles beneficios de la psicoterapia, por lo que su motivación por esta es por lo general muy escasa o totalmente ausente. Esta motivación, sin embargo, constituye un factor muy importante para el éxito del proceso terapéutico, por lo que es tarea del terapeuta «enganchar» al pequeño con este.

La psicoterapia en general no debe enfocarse realizando abstracción de la persona que es tributaria de la misma del contexto de las reales relaciones sociales en las que está inmersa, en el caso particular del niño, y debido a que se encuentra aún en el proceso de formación de su personalidad, los contextos educativos y familiares son altamente determinantes de su conducta, el medio social influye con mayor intensidad, más directamente sobre su desarrollo, y puede sustraerse menos voluntariamente a esta influencia, por lo que es particularmente necesario visualizar en el proceso psicoterapéutico, no solo al niño, sino al medio en el que este se desenvuelve.

«La psicoterapia infantil, no puede explicarse como la psicoterapia de un niño psicológicamente alterado, sino que con mucha frecuencia es la expresión de un contexto familiar, escolar y comunitario también alterado» M. Roca, 1998.

El especialista debe tratar de relacionarse con el niño desde su lógica, desde sus expectativas, para lo que se impone, la búsqueda, perfeccionamiento y sistematización de vías alternativas que nos permitan penetrar en el mundo interno del niño, que potencien la eficacia de la comunicación con este, que nos permitan comprender claramente su problemática y que logren su motivación con las actividades psicoterapéuticas.

Son muy variadas las técnicas o recursos que se han utilizado, y cada una de ellas posee sus características propias y ventajas de utilización, entre ellos se encuentran el dibujo, el juego, el títere, etc.

Estas técnicas lúdicas son un valioso instrumento en psicoterapia infantil, ya que se adaptan perfectamente a las necesidades infantiles, siendo del agrado de la mayoría de los niños, por lo que contribuye a la motivación de estos con el proceso terapéutico; estas además facilitan la expresión de vivencias, emociones y pensamientos del niño al igual que la concientización de ansiedades, culpas, tensiones, conflictos y la búsqueda por parte de él, de vías alternativas de solución a los problemas de manera espontánea y natural, ya que la representación es vivenciada por los niños como una situación de juego. Posibilitan también la explotación a favor de la psicoterapia de los recursos y potencialidades psicológicas del niño, tanto emocionales como intelectuales; nos propician el establecimiento de una relación empática y la comunicación dentro de la misma, ya que permite interactuar desde la lógica infantil y respetar su personalidad.

 

2.- Psicoterapia Sistémica:

No se pueden conocer las dificultades de un niño sino se entiende su contexto, esto es, los efectos de la particular organización familiar que regula las relaciones y las conductas entre sus miembros. Ayudar implica intentar introducir cambios en las relaciones que mantienen la estabilidad —disfuncional— en la organización familiar. Dar poder a los padres, en el sentido de moverlos hacia la responsabilidad, significa dar confianza, oportunidad para controlar el entorno personal y consecuentemente abrir una puerta a la esperanza por el futuro.

La terapia sistémica está basada en estas tres grandes fuentes:

  • Teoría General de Sistemas: Esta teoría se basa en el pensamiento de que un sistema es un conjunto de elementos en interacción dinámica. Según la teoría general de los sistemas, cualquier cambio en un miembro del sistema afectará a los demás, hablando de “totalidad”, y no de “sumatividad”.
  • Feedback: Este concepto determina que todo tipo de conducta de un miembro perteneciente a un sistema se transforma inmediatamente en información para los demás miembros. A partir de esta premisa se habla de feedback positivos o negativos, según las acciones llevadas a cabo por el miembro.
  • Teoría de la comunicación: Esta teoría está basada en el hecho de que todo comportamiento de un miembro de un sistema se transforma en un mensaje para los demás miembros. El silencio, la mirada, la indiferencia, la alegría, la tristeza, todo tipo de comportamiento comunica algo.